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sábado, 27 de agosto de 2011
Lo que aprendí en el aula
A lo largo de la vida he pasado por diferentes experiencias laborales, lo que me permitió ampliar mi panorama sobre las personas, el trabajo, las relaciones y la experiencia.
Una de mis mas largas experiencias laborales fue como Analista Funcional en un Banco; tenía un buen sueldo, me desarrollé profesionalmente, aprendí mucho, conocí mucha gente (buenas, malas e intrascendentes) , pero todas las mañanas cuando me levantaba para ir a trabajar, sentía precisamente eso: QUE ESTABA YENDO A TRABAJAR. Luego de pre-jubilarme me dedique a la docencia, como Profesor de Costos en un Instituto de Gastronomía. El sueldo era inferior al del banco, pero yo disfruto mucho de lo que hago.
De ese cumulo de experiencias aprendí:
• Que el sueldo no es el primer factor de motivación, es apenas uno más.
“El dia que encuentres algo que te gusta, ese dia dejaras de trabajar” lei por ahí. En un ambiente donde el clima laboral es motivador, tu trabajo será un lugar donde valga la pena estar!
• Que trabajar en lo que a uno le da placer, nos hace sentir plenos.
Trabaja activamente para descubrir qué cosas te dan satisfacción y busca el modo de incluirlas en tu vida laboral. En ocasiones no se trata de grandes cambios, sino de ir sumando pequeños ajustes.
Cuando trabajamos en lo que nos gusta, los estados de flujo suceden con frecuencia. Son esos momentos donde el tiempo parece detenerse, te enfocas en la tarea y el mundo circundante desaparece.
• Que ayudar a otro a superarse da felicidad.
Hay un conocido proverbio chino que reza: "Si quieres felicidad por una hora, toma una siesta. Si quieres felicidad por un día, ve a pescar. Si quieres felicidad por un mes, cásate. Si quieres felicidad por un año, hereda una fortuna. Si quieres felicidad por toda una vida, ayuda a los demás".
Cultiva un espíritu colaborativo, se generoso. Tu actitud hacia los demás puede no cambiar el mundo, pero si mejorar tu entorno. En la vida elegimos continuamente, así que elige mejorar la vida de las personas que te rodean.
Comienza con pequeños gestos: sonríe, escucha activamente, conversa de manera significativa, comprende, se amable y elegante en tus respuestas.
• Que los miedos empiezan en la mente.
Los miedos y la ansiedad son nuestros peores enemigos y ambos anidan en nuestra mente. Nuestro cuerpo es fiel reflejo de lo que pasa en nuestra mente, aprende a descubrir las señales que te envía y trabaja para desarmarlas. Te transpiran las manos, sientes intranquilidad, te late el pecho, sientes un nudo en la garganta?
Tomate un momento, respira profundo. Realiza un caminata de quince minutos, escucha música, escribe tus sensaciones en una hoja de papel, sonríe.
Enfocarte en el momento presente y vivir la experiencia del aquí y ahora, te ayudará a aquietar la mente.
• Que los miedos son más fáciles de vencer en equipo.
Los niños saben que debajo de sus camas habitan monstruos, fantasmas, o dinosaurios. Pero los niños también saben que esos seres atemorizantes desaparecen cuando mamá entra al cuarto.
Los miedos en equipo van perdiendo significado hasta diluirse. La energía de un equipo hace que los refuerzos positivos se impongan por sobre miedos y ansiedades. Comparte tus miedos, convérsalos con alguien de tu confianza. Un miedo expresado, pierde entidad.
• Que los triunfos -aún los más pequeños- se festejan.
Cada logro, por pequeño que sea, te acerca un poco más a la meta. Festejar los logros es una forma de generar refuerzos positivos, los que a su vez generarán la confianza suficiente para la consecución de nuevas metas.
• Que el cuerpo puede ser nuestro aliado, si la mente lo guía.
Aprende a trabajar con tus dos hemisferios cerebrales activos, eso hará que explotes el potencial de tu mente y que puedas analizar y sentir los problemas. Deja que tus intuiciones te guíen, dale permiso a tu mente de encontrar las salidas más ecológicas a los problemas de tu vida cotidiana.
Cuando notes que tu ánimo decae, sonríe y tu cuerpo enviará esa señal a tu cerebro. Cuerpo y mente son parte de un mismo sistema y se influyen mutuamente. De manera tal que cuida tu cuerpo y tus pensamientos si quieres mejorar tu calidad de vida.
• Que el primer chapuzón es el más difícil.
“Ya, pero aún no puedo dejar mi trabajo, si hago lo que me gusta, ¿de donde obtendría el dinero para sobrevivir?” Es la disculpa más común.
Los cambios generan ansiedad y paralizan. Recuerda que lo más difícil es romper la inercia que produce lo "conocido". Una vez que des el primer paso, los demás serán más sencillos.
• Que es bueno mirar hacia adelante, los nenes suelen no hacerlo y terminan dándose un cabezazo contra el borde.
Trázate objetivos y ten siempre tu mirada puesta en ellos. Que la rutina, las urgencias y las necesidades de los demás sean solo eso. Aprende a estar enfocado.
• Que reírnos de nuestros errores, nos ayuda a superarlos.
No existen los errores, sino la oportunidad de mejorar. Cuando algo no salga como lo planificaste, acéptalo y reencuadra la situación. La rigidez y el orgullo, son un obstáculo al momento de superar situaciones complejas. La flexibilidad y la risa ayudan a superar cualquier obstáculo.
5 Consejos para elegir un socio al emprender
Queremos compartir con ustedes el artículo de la Lic. Viviana Oller, Prof. De Administración de RR.HH. del Instituto Universitario Escuela Argentina de Negocios (IUEAN), publicado en la revista PyMEs de Clarín de agosto 2011, página 25:
Oller determina que los ejes fundamentales para determinar un socio emprendedor son la confianza mutua, un grado de interés en el proyecto congruente y tener valores compartidos. Asimismo, los consejos que da para elegir a nuestro socio son:
1. No siempre se busca un par o un igual: Al buscar un socio, hay que evitar confundir un gran amigo con un buen socio. Un socio es alguien con quien tenemos un emprendimiento en común y cierto acuerdo preestablecido respecto de qué prácticas se pueden y deben poner en juego, y cuáles no, para lograr desarrollarlo con éxito.
2. Ser honesto y franco con uno y con el socio: Hay que determinar claramente qué se está dispuesto a asumir como compromiso y cuáles son las expectativas de cada uno, dejarlo por escrito ayuda mucho. En general, ante la firma de un contrato, las personas son más reflexivas y eso ayuda a que la asunción de compromisos resulte más confiable.
3. Negociar de antemano algunas cuestiones: Es fundamental negociar a priori una serie de cuestiones: el alcance del proyecto y del producto o servicio de la sociedad; los roles, responsabilidades y funciones asignados a cada uno; las metodologías de toma de decisiones y resolución de conflictos que se aplicarán; y los niveles y períodos de inversión, así como las pautas sobre distribución de ganancias (porcentajes y plazos).
4. Determinar los roles que ocupará cada uno: Determinar cuáles son los roles que adoptarán cada uno de los socios. Habrá roles de tarea y roles emocionales a adoptar por cada uno de los socios.
5. También generar cierta flexibilidad: La definición en la asignación de los roles permite generar a su vez cierta flexibilidad, sin caer en la imprevisibilidad. Conocer y tener bien en claro la entidad del rol, genera la posibilidad de ciertos cambios permitidos dentro de los límites de ese ordenamiento. Así, confianza mutua, congruencia en el grado de interés por el proyecto a encarar y valores compartidos son los ejes fundamentales a tener en cuenta a la hora de elegir un socio para desarrollar un emprendimiento.
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